Por pares
15 octubre, 2011
  Indignad@s en la Plaza Lerdo

Hoy, bajo el lema Por un cambio global, indignad@s xalapeñ@s se fueron reuniendo en la Plaza Lerdo. Con gis se escribieron leyendas sobre la plancha. Se colocaron carteles. Se prepararon pancartas que informaban de las elevadas remuneraciones a funcionarios públicos en contraste con el bajo ingreso de la mayoría. Se escribió y escribió. Se ondeo una bandera multicolor. Se leyó poesía. Y más indignación.
















Indignado con corbata



Esperemos que esta demostración sabatina sea más que una tarde de catarsis y se mantenga en alto la demanda de cambio.

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20 septiembre, 2011
  No tenemos precio, que mi familia está luchando por verdad

Crónica de Javier Hernández Alpizar

Alto a la guerra, no a la Ley de Seguridad

Denunciaron caso de falsos positivos

Pidieron libertad para twitteros presos

Xalapa es un “manantial de sangre y lágrimas”

“Lo más sagrado, nuestros hijos no les interesa”


XALAPA, VER.– Fueron entre tres y cinco mil personas, según las fuentes, quienes caminaron por la paz y realizaron un masivo mitin en Xalapa, la tarde noche del domingo 18 de septiembre.
 El mitin inició casi a las 8 de la noche, hora en que los medios impresos ya cerraron edición. A pesar de que la Caravana llegó con retraso, después de las 6 de la tarde, y el recorrido fue largo desde Palo Verde a la Plaza Lerdo, donde ya los esperaba una plaza llena, fue multitudinario el acto público del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el más grande hasta el momento de una que recorrió estados como Morelos, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Tabasco.
 En Palo Verde los esperaban ya los organizadores, el Comité Xalapeño por la Paz, estudiantes y muchos ciudadanos, especialmente algunas víctimas cuyas hijas e hijos han sufrido desaparición en Xalapa y el puerto de Veracruz.
La caravana llegó en decenas de autobuses, más de 600 personas, y caminaron, mientras se sumaba más gente. Portaban pancartas o una manta pidiendo justicia para su víctimas:  Fotos de Gaby, joven desaparecida, en camisetas y pancartas, con el número de celular 22 89 88 87 47, y casacas con el correo electrónico: buscamosagaby@hotmail.com
Predominaron las ropas blancas, las consignas y símbolos pacifistas: “México en paz, paz, amor y bien”, y las demandas: “La solución a una injusticia no es el olvido”, en el cartel de la familia Hákim. Así también los logos de “No más sangre”, y las citas de Gandhi: “La violencia es el arma del débil, la no violencia lo es del fuerte.”
La caminata fue ya en la oscuridad de la noche, vigilada todo el camino por policías, mientras la gente gritaba “¡Xalapa no estás sola, venimos a apoyarte!”, y los de Xalapa coreaban: “¡Xalapa se hermana con esta caravana!” La manta del comité organizador decía: “Veracruz grita: ¡Ya basta!”


Venían contingentes de diversos estados de la república, con las pancartas y carteles de sus víctimas: “Betty Cariño vive, Jiry Jaakkola vive”, “Marisela Escobedo, crimen de estado”, “Pamela Leticia Portillo Hernández, víctima de desaparición forzada, Chihuahua”. Una más, que pide la presentación del profesor Carlos René Román Salazar, desaparecido en Oaxaca.
También participaron migrantes, que han sido acosados por el Instituto de Migración en en el trayecto: “Los migrantes también estamos hasta la madre”.
Incluso de la Otra Campaña denunciaron el acoso a los zapatistas en una manta negra con letras blancas y rojas: “La guerra en Chiapas no es contra el narco, es contra los pueblos indígenas zapatistas”. Pero la demanda central fue “Alto a la guerra, no a la Ley de Seguridad Nacional. Por la paz con justicia y dignidad”.
 En el mitin de plaza Lerdo hablaron algunas de las víctimas, no todas, pero sí los casos que han tenido mayor difusión


Caso El Lencero: Falsos positivos
 expresó Janet, hija de Joaquín Figueroa: “Nos enseñaron once placas fotográficas con los delincuentes que habían abatido. Entre esas personas estaban tres personas dedicadas su trabajo, su familia su hogar, quienes nunca hicieron daño a nadie. Estamos aquí porque de las autoridades lo único que hemos recibido es desprecio. Hemos tenido la oportunidad de llegar a ellos y exigirles que nos den la información que hasta ahora nos han negado. No hemos tenido acceso a la averiguación previa, no nos han entregado sus pertenencias, tampoco nos han entregado su ropa. Nos los entregaron desnudos.”
“Venimos a decirle al gobierno que no tenemos precio, que mi familia está luchando por verdad, por justicia, que mi familia les va a dar una lección de dignidad. Venimos aquí con mucho dolor todavía, pero con más coraje. Nos mataron a un familiar, nos lo arrebataron, pero ese dolor se convierte en rabia al ver que la gente que nos atiende nos desprecia, por ser gente pobre, por ser gente que no tiene poder. Queremos justicia, que se limpie el nombre de tres personas dignas, trabajadoras, tres personas dedicadas a su hogar. Ellos venían de trabajar, los bajaron de su camioneta, los torturaron, les dieron el tiro de gracia. Y lo que nos dice el gobierno es que nuestra gente eran delincuentes, sicarios, y no es cierto.”
“Venimos aquí para que nos escuche la gente que lo conoció, la gente cercana a las familias que perdieron a estas personas, gente que sabe que no eran delincuentes. Porque del gobierno sabemos que no vamos a obtener nada. Del gobierno tenemos mentiras, calumnias. No tenemos disposición, porque cada que nos vemos nos dan una palmada en el hombro para decirnos que lo van a solucionar: Mentira. Del gobierno, lo único que hemos obtenido son amenazas, las ganas de querer comprarnos para que nos callemos, para que no le sigamos a la gente que quienes murieron ese día eran inocentes. Mi padre no era un sicario, Joaquín Figueroa Vázquez era una persona dedicada a su trabajo.”


Esther Hernández Palacios leyó un texto:
“Xalapa es hoy un manantial de sangre y lágrimas, pero sigue siendo un manantial: Un manantial de angustia y de dolor, de zozobra y de llanto, pero un manantial. Todas las familias que hemos perdido un ser querido en esta guerra indigna bebemos hoy de esta fuente que alimenta a nuestra alma. No queremos más guerra. Queremos, ansiamos, exigimos, la paz paz para nuestras casas, para nuestros hijos y nietos, paz para nuestros muertos. Créanos, escúchenos, señores del gobierno. No hay lugar en esta vacío que somos para otra cosa que no sea el dolo y es desde el dolor que les llamamos. Es el dolor lo que nos vuelve dignos y verdaderos. Les hablo desde mi desgraciada experiencia. Seis balas que hicieron veintiséis orificios en el cuerpo de mi hija Irene me arrancaron una parte de mí misma el 8 de junio del año pasado y el dolor sigue siendo tan fuerte como el primer día.”
“Mentira que las parimos completas. Algo de nuestras hijas permanece en nosotros. Algo que solo les entregamos cuando dejamos este mundo. Es la ley natural, las madres mueren antes que las hijas. Las mujeres guardamos poca cosa: la vida, llama que nos mantiene desde el origen como especie. Nunca tuve antes conciencia de esta verdad hasta que a ella, a los 26 años, me la arrancaron brutalmente. Y hoy quiero pedirles a todas las madres de México, de Veracruz y de Xalapa que como yo han perdido sus hijos, y a las que ya no los perderán, tengamos esperanza, quiero pedirles que entreguemos a nuestra tierra lo que ella nos dio: La llama de la vida, su verdad y su luz. La luz que guardamos en nuestra entraña tiene que, debe, alcanzar para alumbrarnos en esta noche oscura y debe servir para acabar esta maldita guerra y para devolvernos la paz perdida.”


Bárbara Ybarra Martínez, madre de Gaby, también tomó la palabra:
“Yo estoy aquí porque mi hija sigue desaparecida, Gabriela ya cumplió así más de tres meses y yo no sé nada de ella. Es muy difícil. Sigo buscándola. No voy a parar. Se los dije desde un principio, no vamos a parar hasta encontrarla. Vengo aquí solicitando mayor apoyo del gobierno del estado, porque los medios de comunicación no nos apoyan. Radio y Televisión de Veracruz no sirve para difundir los casos de personas extraviadas. No soy la única que tiene hijos desaparecidos y no se nos toma en cuenta.”
“Vengo a solicitar que se abran espacios, que se tengan lugares donde se puedan poner fotografías de nuestros hijos extraviados. No es posible que cuando vienen campañas políticas nos llenan todo el estado de gente que no nos interesa, y los hijos, nuestra sangre, lo más sagrado que son nuestros hijos, no les interesa.”


Ana Vera, Madre del Gilberto, uno de los dos twitteros presos:
“Me llamo Anita Vera Marcelis. Soy la mamá del “terrorista”, según las autoridades. Pero yo sé que mi hijo no es ningún terrorista ni es malo. Mi hijo da clases, es maestro, no es ninguna persona que no tenga decencia. Mi hijo quiere mucho a su tierra a su país. El añora, y me dice: Madre, estoy triste porque estoy aquí. Está detenido mi hijo y la señora Maruchi, que aunque no tengo el gusto de conocerla deseo que pronto le den la libertad, y que le quiten todos los cargos, porque ellos no son ningunos terroristas.·
“Le pido al señor gobernador que no sea injusto, que no le ponga a mi hijo una ley que no se encuentra en los libros, que él le impuso algo que no existe, que por favor le dé la libertad y reconozca que se equivocó. Se lo suplica una madre de 71 años, cansada y desesperada. Mi hijo está vivo, gracias a Dios, y a todos los que han perdido su familia les reitero mi cariño, los quiero, los amo, y se los agradezco de todo corazón, muchas gracias”.
Como en cada caso, la respuesta de la plaza llena eran gritos. Aquí, gritos de “¡Libertad!”


Además habló Mary Herrera, madre de cuatro familiares desaparecidos en el estado de Veracruz. Ella es originaria de Guerrero. Sus hijos Luis Armando Herrera y Gustavo Trujillo Herrera, junto con su sobrino Jaime López Carlos y Gabriel Melo Ulloa, fueron detenidos en algún punto en la carretera a Vega de Alatorre, el 22 de septiembre de 2010 y se encuentran desaparecidos.
Caravana pide liberar a los twitteros
Al final, Javier Sicilia fue breve. Habló del caso de los dos twitteros presos. Dijo que es un caso de criminalización de la libre expresión. Equiparó el proyecto de ley para penalizar la “alteración del orden público” con el delito de “disolución social” con el que en la época de Díaz Ordaz se criminalizó a los estudiantes que lucharon por democracia en 1968. Pidió, a nombre de la Caravana por la Paz que liberen a Gilberto y Maruchi, y que los diputados no aprueben una ley autoritaria y represiva, como la que entró a discusión.
También hizo referencia a la Ley de Seguridad Nacional y dijo que con ella se agravarían los casos como el de “los falsos positivos”, que narró Janet Figueroa. Explicó la expresión así: Las guerras necesitan presentar cifras, a los delincuentes muertos les suman civiles inocentes muertos; son los falsos positivos.
Al final, todavía la plaza esperó unos minutos para que los jóvenes escucharan a la Asamblea Estudiantil leer un comunicado sobre la represión contra estudiantes de la Universidad Veracruzana. Y aún bailaron un poco con el grupo Vecinos Nocivos. Era casi de madrugada, el mitin había sido nocturno.



Janet Figueroa en defensa de la memoria de su padre -Joaquín- y sus dos compañeros de trabajo abatidos por el fuego de las fuerzas de seguridad, federales y del estado de Veracruz, la triste tarde del viernes 17 de junio de 2011:




Esther Hernández Palacios en defensa de la memoria de su hija y yerno asesinados hace más de un año. Y la justicia sigue esperando:



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29 junio, 2011
  Dialogo del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y el jefe del poder ejecutivo federal

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15 junio, 2011
  Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad



Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad
Documento aprobado el 10 de junio de 2011

Desde hace más de cuatro años, nuestro país vive una guerra contra el narcotráfico que oficialmente no existe pero que en realidad es una guerra contra el pueblo que ha costado la vida de cuarenta mil mexicanos, en su mayoría jóvenes, y la situación de otros diez mil, casi todos jóvenes también, que hoy habitan en ese aterrador limbo que las autoridades rotulan con el indiferente título de “desaparecidos”.

Desde hace años, mucho antes de que se declarara esta guerra, los parientes y amigos de las víctimas cuya voz silenció la violencia de un sistema impune y corrupto, han alzado la suya para demandar justicia, para exigir que se castigue a quienes arrebataron la vida de los suyos, o para que se presente vivo, como lo estaba antes de desaparecer, el ser que amaban.

Poco caso se le ha hecho a estas voces. Sólo el que lo ha vivido comprende hasta qué punto irrita, frustra, daña, duele y criminaliza la titánica y desigual empresa que significa luchar por la justicia en este país.

Hoy, a fuerza de ser tantas y tan vehementes, estas voces, las voces de las víctimas a través de los suyos, empiezan a confluir, a encontrarse, a identificarse, a comprender que, siendo tantas, en realidad son la misma… Y esta voz se manifestó con toda la fuerza que ha nutrido el dolor, paradójicamente, en el silencio de una marcha a la que convocó el poeta Javier Sicilia.

Y esta voz exigía, con su elocuente silencio, que las cosas ya no pueden seguir así; que nuestro México debe refundarse, debe reencontrar el piso en que se asentaba y que ha perdido, lo que nos ha llevado al punto donde somos todos los mexicanos las víctimas de una violencia criminal e institucional.

Somos un México que se ha puesto de pie ante las múltiples violencias que lo han desgarrado, que han horadado su tejido de solidaridad, que han lacerado la generosidad natural de nuestro pueblo. Somos un México que camina, cansado de que le siembren temor y desconfianza, cuando lo que en nuestra gente brota son el abrazo y la fiesta. Somos un México harto de la impunidad, del crimen, de la inseguridad, porque en el día a día ama la justicia, la solidaridad y la paz.
Somos un movimiento que inicia, pero tenemos historia: nos hermana el dolor ligado a luchas de años. Nos estamos manifestando nacionalmente, hincando nuestras raíces en una gran diversidad de luchas locales: la lucha de las mujeres contra el feminicidio; la lucha de los jóvenes contra la violencia que les niega sus derechos, y aun atenta contra sus vidas, así como contra la criminalización de que son objeto por el sólo hecho de ser jóvenes; la lucha de las y los defensores de los derechos humanos; la lucha de las y los trabajadores del campo y la ciudad; la lucha de los pueblos y las comunidades indígenas en defensa de sus derechos, su cultura y su territorio; las luchas ciudadanas para que tengamos una democracia verdadera, y la lucha de las y los niños, y quienes trabajan con ellos, para que el país se reconstruya con base en la atención a sus derechos.

Este Movimiento es un proceso ciudadano de exigencia, de resistencia y de propuesta --no institucionalizado pero sí de enlace horizontal y diversificado--, en torno de la problemática específica de la violencia y de la militarización que hacen que la seguridad pública se desvíe en contra de la sociedad, y sobre todo de sus mujeres, de sus jóvenes y de sus más desprotegidos.

Somos un movimiento en proceso por la Paz con Justicia y Dignidad que, a partir de las víctimas, cuyo dolor y reclamo de justicia aportan autoridad moral, liderazgo ético y una actitud de Esperanza ante este nuevo esfuerzo nacional, quiere generar espacios de encuentro y de propuesta con otras expresiones de lucha y de resistencia.

Somos un Movimiento que, en consecuencia, se desmarca de la lógica de polarización y de odio que propicia la violencia y la cultura de militarización y de guerra, basándose, en cambio, en una dinámica horizontal y en formas de hacer política sustentadas en la solidaridad y la no violencia.


Frente al contexto de violencia que lastima a la Nación entera, nuestro Movimiento acuerda hoy, diez de junio de 2011 --día que rememora la brutal represión que sufrieron aquellos jóvenes estudiantes hace 40 años-- este PACTO CIUDADANO POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD, con el propósito de que víctimas y ciudadanos impulsen acciones estratégicas y programáticas que propicien mejores condiciones de denuncia, resistencia y procuración de justicia, así como la transformación de los actuales conceptos, modelos y estrategias militaristas dominantes, que sabemos equivocados y que nos han sido impuestos.

Para ello, conscientes de la crisis nacional y que gran parte de ella es debida a nuestra dependencia y sumisión a los intereses imperiales que nos son vecinos, y asumiéndonos actores desde la plataforma de resistencia civil pacífica y el diálogo entre ciudadanos, estamos dispuestos a expresar las demandas, reclamos y propuestas sociales como un emplazamiento a los poderes, formales y fácticos, de Estado y de Gobierno, no porque tengamos confianza en ellos ni les queramos legitimar, sino porque están obligados a responder a nuestro emplazamiento ético, que es el terreno donde radica nuestra identidad y fuerza.

Así, entendemos que este Pacto en Movimiento no nace para la coyuntura pero debe actuar en ella, asumiendo el reto de fortalecer su capacidad de propuesta alternativa. Sabemos que el papel histórico del Pacto rebasa las movilizaciones inmediatas que pueda generar o el número de organizaciones que estén participando. En este momento de emergencia nacional, nuestro ser y quehacer tiene un sentido cualitativo por la exigencia de la refundación de nuestro México, desde una perspectiva de transformación y seguridad ciudadana con enfoque de derechos humanos.

Así, después de haber recorrido más de mil kilómetros en una larga Caravana del Consuelo, que recogió en el camino un sin fin de voces de indignación, protesta y esperanza, nos hemos reunido en Juárez, Chihuahua, no sólo porque es la ciudad de nuestro país que más ha sufrido el dolor generado por esta guerra irracional, sino porque aquí se expresa, más que en cualquier otra parte, la dignidad y resistencia que, a partir de las víctimas, han generado acciones que son un ejemplo nacional y una ruta de esperanza, para establecer el diálogo que hemos realizado a través de nueve mesas de trabajo, y que ha llegado a los acuerdos y compromisos que constituyen este PACTO CIUDADANO POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD que aquí resumimos. La versión completa estará en la página del Movimiento:

Mesa 1. Verdad y Justicia desde las víctimas
1. Exigencias
1. 1 Una Ley que proteja los derechos de la víctimas directas (los asesinados) e indirectas (sus familiares)
1.2 Derechos de la ciudadanía de monitorear los casos
1.3 Cuerpos policiacos que sean eficientes, capacitados, sensibilizados, que investiguen y concluyan los casos. Que tengan obligación de cuidar los expedientes.
1.4 Poner fin a la corrupción e impunidad
1.5. Obligación a los medios de comunicación a cumplir su trabajo con ética
2. Acciones de resistencia:
2.1 Plantones frente a las instancias con exigencias concretas
2.2 Inclusión de civiles y medios de comunicación como testigos en los procesos de investigaciones
2.3 Participación de organismos ciudadanos en el seguimiento de los casos
2.4 Monitoreo a todos los niveles de gobierno a través de la articulación de organismos de derechos humanos y de defensa civil
2.5 Impulsar organización contra la arbitrariedad
2.6 Educación de la sociedad civil en sus derechos políticos y sociales
2.7 Exigir e incidir en los medios de comunicación para que cumplan su trabajo con ética y que sea educativo para la sociedad.


Mesa 2. Fin de la estrategia de guerra. Seguridad ciudadana con perspectiva de DDHH

Exigencias
1. Exigimos el fin inmediato de la estrategia de guerra, la desmilitarización de la policía y el regreso del ejercito a los cuarteles y el retiro del fuero milita
2. Exigimos que no se apruebe ninguna iniciativa de reforma a la ley de seguridad nacional por el contrario emplazamos al poder legislativo a que elabore conjuntamente con la sociedad una ley de seguridad social y ciudadana
3. Exigimos que se cancele la iniciativa Mérida y cualquier proyecto de asesoría policiaco-militar auspiciado por Estados Unidos como es el caso de la academia de policía ubicada en Puebla
Acciones de resistencia
1. Realizar acciones concretas de apoyo solidario al movimiento de Cherán y presencia de organizaciones sociales en especial las de derechos humanos
2. Foro Nacional por la desmilitarización y la paz con justicia y dignidad
3. Realizar acciones binacionales entre el pueblo de México y Estados Unidos para denunciar la estrategia militarista del gobierno norteamericano y exigir que se detenga el tráfico y la compra de armas en México.


Mesa 3. Corrupción e impunidad
Exigencias
1. Revisar e integrar una reforma judicial para exigir la aplicación y fortalecimiento del marco jurídico existente.
2. Crear una autonomía real de las contralorías y mecanismos de rendición de cuentas para evitar el circulo de corrupción generado a partir de ser el propio Estado el órgano regulador.
3. Crear contralorías de ciudadanas y ciudadanos, mediante consulta ciudadana, donde exista como opción el revocamiento de mandato de todos los funcionarios corruptos, en los tres niveles de gobierno.
4. Que las dependencias de gobierno nacional se repartan en todo el territorio mexicano, para evitar la concentración del poder en el Distrito Federal.
Acciones de resistencia:
1. Recorrer las 32 entidades federativas para exigir en cada una de las procuradurías estatales y que se emplace con las victimas más representativas, como sucedió en Monterrey en el transcurso de la caravana.
2. Crear un símbolo que caracterice nuestro movimiento con el fin de identificarnos y hacernos visibles ante la ciudadanía.
3. Hacer un evento de carácter nacional mensualmente con el objetivo de crear presencia colectiva de seguimiento de las víctimas y al cumplimiento del pacto nacional.
4. Boicot comercial hacia empresas que dañen derechos ambientales que pongan en peligro las vidas de las diferentes comunidades del país así como el sustento económico de los pequeños y medianos comercios.
5. Boicot tributario en el caso del no cumplimiento de los diferentes puntos del pacto nacional.
6. El establecimiento del ¨No Cruce¨ en los puentes internacionales de la frontera norte del país, sincronizando día y hora semanalmente.
7. El urgente pronunciamiento de la caravana nacional repudiando el caso de la Miss Ana, acontecido en esta ciudad.


Mesa 4: Raíz económica del crimen organizado
Exigencias y acciones para la resistencia civil.
1. El gobierno debe rendir cuentas y gobernar con justicia y eficacia. Si el Estado no respeta el marco constitucional emprenderemos acciones concretas de resistencia civil pacífica, buscando que los ciudadanos, los actores sociales y el estado accedan debidamente a sus derechos y al cumplimiento de sus responsabilidades ciudadanas. En este sentido se propone la organización de una Jornada internacional contra el lavado de dinero y el tráfico de armas; la toma simbólica del Banco de México en tanto el organismo regulador de las actividades monetarias y financieras del país, así como la toma simbólica de sucursales bancarias en otras partes del país y en el extranjero.
2. Abrir un foro para la discusión de la despenalización del consumo de drogas, no sólo en el ámbito nacional sino también en los foros internacionales.
3. Eliminación del secreto bancario, legislar la obligación de instituciones bancarias de informar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público depósitos y movimientos mayores a 500 mil pesos.
4. Juicio político a Felipe Calderón, Genaro García Luna, Javier Lozano y a cualquier funcionario público que viole la ley y utilice el poder para su propio beneficio. Exigir explicación de las fortunas de Carlos Salinas, de todos los ex -presidentes y de Elba Esther Gordillo. Queremos saber el origen de las fortunas.


Mesa 5. Alternativas para la Juventud y medidas para la recuperación y reconstrucción del tejido social
Exigencias
1. Sustituir políticas asistenciales por otras que impulsen la capacidad organizativa de la sociedad.
2. Ampliar la matrícula y el presupuesto en Universidades. No más rechazados. Obligatoriedad de la educación superior y en todos los niveles.
3. Que se impulse la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud, documento que no ha sido ratificado.
4. Aumento salarial de emergencia proporcional a la inflación y al precio de la canasta básica.
Acciones de resistencia:
1. Crear una Red de Centros Sociales por la Paz con Justicia y Dignidad.
2. Llamado a la conformación de la Coordinadora Nacional Contra la Militarización
3. Congreso Nacional para un Modelo Alternativo de Educación
4. Crear una Radio Comunitaria del movimiento.


Mesa 6. : DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y REPRESENTATIVA
Exigencias:
1. Hacer viables y operativos los mecanismos de consulta popular, plebiscito, referéndum y revocación de mandato de manera que se les proteja de uso por intereses políticos y económicos. Por ejemplo, bajar los porcentajes que sean necesarios para convocarlos y que sean en relación con la última votación del estado y no con el padrón.
2. Recuperar los órganos autónomos ciudadanos como el IFE y a los institutos de defensa de derechos humanos.
3. Se sometan a consulta popular los proyectos urbanos y rurales particularmente los megaproyectos.
4. Fomentar/Promover la libertad para la transmisión de las radios comunitarias.
5. Exigir mayores tiempos de las televisoras concesionadas (Televisa y TV Azteca) den más tiempo a cambio de la concesión.
6. Exigir la apertura al acceso a los sistemas de Comunicación Latinoamericana como Telesur, y Tal; han roto con monopolios como CNN.
Acciones para la resistencia:
1. Acciones de resistencia/desobediencia civil en cámara de diputados y presidencia.
2. Consulta Nacional por la Paz y la Democracia o Por la Refundación Nacional: mesas, votos por internet. Fecha propuesta del 13 al 16 de septiembre. Se incluyan a niños. Además se propone abrir el espacio/ o utilizarlo como testimonio de daños, de desaparecidos, etc.


Mesa 7. Enlace y organicidad del movimiento
El Movimiento Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad es un movimiento ciudadano, autónomo e independiente respecto de partidos políticos y grupos, que busque la paz con base en la justicia y la dignidad mediante una participación inclusiva. Buscamos construir una estructura horizontal, descentralizada y democrática, formada por comités locales, estatales y/o regionales autónomos, unidos en la diversidad.

Estamos conscientes de que no hay planteamientos definidos ni absolutos y de que estamos en un proceso constante de construcción, colectiva del país que queremos, valorando el contexto y las experiencias de los otros en su diferencia. Es por ello que los aquí presentes asumimos la necesidad de ampliar la discusión sobre el significado de la resistencia civil, la cultura de la no violencia, la paz y los valores democráticos, a fin de construir una sociedad más justa, respetuosa, plural e incluyente.

Exigencias:
1. Que se otorguen tempos oficiales en medios de comunicación (radio y tv) para el movimiento.
2. Que el Estado genere un Fondo Económico para las víctimas proveniente de los bienes confiscados a la delincuencia organizada y de las prerrogativas de los partidos.
Acciones de Resistencia
-Organizar una Gran Caravana al Sur de México, con el fin de hacer visibles también las problemáticas de marginalidad y pobreza y otros fenómenos característicos de esa región.
- Impulsar acciones de resistencia civil de cara a las elecciones federales y locales del 2012.
- Emprender acciones de impacto nacional tales como un boicot comercial o un paro nacional.
- Organizar una Consulta Nacional sobre la Estrategia de Guerra.
- Crear una base de datos de las víctimas
- Organizar un Encuentro Nacional de Víctimas para generar una red de cohesión entre ellas.


Mesa 8. Reforma laboral. Desempleo y alternativas económicas
Exigencias
1. Rechazo total a cualquier forma de violencia contra las y los trabajadores, como es la criminalización de sus protestas.
2. Rechazo total a la llamada Reforma laboral por su carácter neoliberal y regresivo.
3. Exigimos la restitución de los derechos laborales de las y los trabajadores que han sido violentados por la políticas de los gobiernos neoliberales
Acciones
1. Convocar un encuentro nacional para tratar la problemática de las y los trabajadores
2. Impulsar una amplia movilización en rechazo a la mal llamada reforma laboral
3. Impulsar una campaña nacional de sindicalización de trabajadores y la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores.


Mesa 9. Derechos y cultura indígena, migración y alternativas en el campo
Exigencias
A) CUMPLIMIENTO Y RESPETO DE TODOS LOS ACUERDOS FIRMADOS POR EL ESTADO MEXICANO EN MATERIA DE DERECHOS Y CULTURA INDIGENAS: CONVENIO 169 DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, LA DECLARACIÓN DE NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y LOS ACUERDOS DE SAN ANDRÉS LARRAINZAR.
B) RESPETO IRRESTRICTO A LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS SOBRE LA TOTALIDAD DE SUS TERRITORIOS Y RECONOCIMIENTO DE LA POSESIÓN ANCESTRAL DE LOS MISMOS. INCLUYENDO DE MANERA ENUNCIATIVA PERO NO LIMITATIVA.
C) La cancelación inmediata de las 22 concesiones mineras otorgadas por el Gobierno Federal a la empresa canadiense First Majestic Silver en Wirikuta, San Luis Potosí.
La cancelación inmediata de las concesiones mineras en el territorio comunitario de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias- Policía Comunitaria, en la región de la Montaña y la Costa Chica del Estado de Guerrero
Respeto a la autonomía de Santa María Ostula, Michoacán
Respeto y protección de los bosques y territorio de Cherán, Michoacán
Respeto a los territorios de las diferentes comunidades indígenas de Chihuahua y restitución de las tierras que se han invadido, así como la cancelación inmediata de los proyectos turísticos, forestales y mineros que atentan contra su territorio y derechos.
D) Garantizar la paz y la seguridad humana en las comunidades indígenas de la Sierra Madre de Durango y Chihuahua, así como resolver los casos de asesinatos, desapariciones forzadas, la incineración de 7 comunidades enteras, y la obstrucción del libre tránsito a poblaciones.
E) Establecimiento de un programa nacional de emergencia alimentaria.
Acciones de resistencia:
Realizar un Encuentro de Emergencia Nacional sobre el Campo y las comunidades indígenas.
Replicar la firma del pacto nacional en los Estados de la República.
Denuncia de todos los casos de biopiratería y bioprospectiva en las comunidades
Llevar a cabo acciones directas en Wirikuta, Ostula, Cherán, Durango, Chihuahua y Tamaulipas.


El presente documento se firma en el monumento a Juárez, prócer que desde aquí comenzó el rescate de la República; tarea que hoy ratificamos como nuestra, iniciando la refundación de un México con paz, justicia y dignidad.

Ciudadanos y organizaciones sociales suscribimos este Pacto, y lo lanzamos a una amplia consulta y nacional y su consecuente firma.

Ciudad Juárez, Chihahua, 10 de junio de 2011

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10 junio, 2011
  Por Paz con Justicia y Dignidad

A las 17:30 horas partimos del frente de la Facultad de Economía. Caminamos por la avenida Xalapa, las calles 20 de Noviembre, Clavijero y Lucio y llegamos al centro politico de Xalapa.
En la Plaza Lerdo habló primero la maestra Esther Hernández Palacios, a más de un año del asesinato de su hija y yerno sin que se imparta justicia. Habló el rector de la Universidad Veracruzana -UV- Raúl Arias Lobillo, exigió justicia para el académico José Luís Martínez Aguilar, secuestrado y asesinado en el puerto de Veracruz. A nombre de los periodistas intervinó al final Ángeles González, también maestra de la UV, recordando los asesinatos de periodistas que siguen impunes citando los nombres de ellos. Poca asistencia. Mucha firmeza en la convicción y exigencia de Justicia.

Intervención de Raúl Arias Lobillo, rector de la Universidad Veracruzana

Intervención de Ángeles González exigiendo justicia para los periodistas asesinados en Veracruz

¡Justicia para el Dr. José Luís Martínez Aguilar!

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09 mayo, 2011
  Marcha por la Paz, Justicia y Dignidad para la Nación en Xalapa


Partimos de la avenida Xalapa, frente a la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana. En silencio avanzamos por 20 de Noviembre, bajamos por Clavijero en dirección al centro de la ciudad, dimos vuelta en Altamirano, luego otro viraje para descender por Lucio y llegar a Enriquez, se dió una vuelta al parque Juárez, Zaragoza, Bravo y otra vez Enriquez para llegar a la plaza Lerdo, frente al Placio del Gobierno del Estado de Veracruz. Todo el recorrido en silencio.






En la Plaza se leyó el texto que el poeta Javier Sicilia había pronunciado en el Zócalo de la ciudad de México. Guardamos cinco minutos de silencio en memoria de los muertos inocentes en los enfrentamientos entre bandas de delincuentes y con el ejército.






Estudiantes de teatro presentaron un performance. Al final un grupo de jaraneros tocó algunas piezas y termino en un pequeño fandango la jornada.





Y en el Zócalo de la ciudad de México, se escuchó la voz de la maestra Esther Hernández Palacios a 11 meses del asesinato de su hija:

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14 abril, 2011
  Por un México justo y en paz
Discurso de Javier Sicilia, pronunciado en Cuernavaca, Mor. ayer.
Difundido por Proceso.

Estamos hasta la madre
Alto a la guerra
Por un México justo y en paz

Dios nos sobrevive, tan sólo él nos sobrevive,
con el corazón dolido, rodeado de una gran matanza
de hombres, de mujeres, de niños
aguardando que comprendamos el amor y la justicia.

Jules de Supervielle


Desde hace 8 días estamos aquí, en este plantón que no es sólo el signo de una herida abierta en la patria, sino también –en su pobreza e inestabilidad– de la indefensión y vulnerabilidad en la que desde hace mucho tiempo vive la ciudadanía azotada por el pudrimiento de sus instituciones y la irracionalidad demoníaca del crimen. Estamos aquí, en estas condiciones, exigiendo perentoriamente a las autoridades que encuentren a los culpables de este crimen que nos arrancó a nuestros hijos: a Juan Francisco Sicilia Ortega, a Luis Antonio Romero Jaime, a Julio César Romero Jaime, a Gabriel Alejo Escalera, y que nos ha estrujado el alma.

Las omisiones del gobierno de Marco Antonio Adame, de los Presidentes Municipales de Jiutepec, Miguel Ángel Rabadán, de Temixco, Nereo Bandera Zavaleta, de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós y del Congreso del Estado han sido tremendas –recuerdo sólo una, clara y contundente, por no hablar de los más de mil homicidios que llevan sus gobiernos sin resolver: El toque de queda que el 19 de abril de 2010 decretaron los cárteles en la entidad y frente al cual estas autoridades nos sólo fueron omisas, sino hasta obedientes y cobardes (ellas mismas cerraron temprano las instituciones públicas y dejaron a la ciudadanía a merced del crimen)–. Ese simple hecho, que se agrega a los más de mil crímenes sin resolver, a los de Juan Francisco, Luis Antonio, Julio César y Gabriel, y a los que se han sumado en estos días, me hace a nombre de la dignidad ciudadana, exigirle a Marco Antonio Adame, a Miguel Ángel Rabadán, a Nereo Bandera Zavaleta y a muchos congresistas omisosos y corruptos–cada uno de los partidos políticos conoce a los suyos y debe reclamárselos–, que renuncien inmediatamente a sus cargos de gobierno. Sabemos, por desgracia, que aún no existe la figura jurídica de la revocación del mandato –esperamos que pronto se apruebe y pueda ejercerse––. Pero existe la vergüenza y la dignidad. Cuando al llegar a sus cargos, ustedes juraron ante la patria, es decir, ante nosotros, los ciudadanos, que harían cumplir la Constitución o que el pueblo se los demandara, nosotros confiamos en ustedes. Ahora que han demostrado que han sido incapaces de cumplirla, el pueblo reunido aquí en el centro de los poderes de Morelos, les demanda sus renuncias. Si no lo hacen, llevaran la vergüenza en su frente y el desdén de los ciudadanos de este Estado. 

No dudo, sin embargo y a pesar del oprobio en que nuestras autoridades nos han sumido, que hay buenos policías y buenos soldados investigando y arriesgando sus vidas para dar con el paradero de los asesinos de Juan Francisco, de Luis, de Julio y de Gabo. Pero en estos días no han dejado de multiplicarse los asesinatos de muchachos, de civiles, de migrantes, de mujeres, y sobre nuestras espaldas pesan cerca de 40,000 muertos con los que tenemos la deuda de poner en claro sus nombres, sus apellidos, sus historias para reivindicarlos moralmente e indemnizar a sus familias que, además de sufrir el desprecio y la criminalización de las autoridades, son pobres –nosotros, los ciudadanos de Morelos, al levantar el plantón y exigir la renuncia de nuestros malos gobernantes, hemos dejado en el suelo de la plaza de gobierno y como un símbolo del dolor y de la memoria las placas con los nombres de Juan Francisco Sicilia Ortega, de Luis Antonio Romero Jaime, de Julio Romero Jaime, de Gabriel Alejo Escalera, de María del Socorro Estrada Hernández, de Álvaro Jaime Avelar y de Jesús Chávez Vázquez. A esas placas iremos agregando las placas de las víctimas que se vayan reconociendo y de las que continúen apareciendo a causa de la inoperancia de nuestras instituciones. Hacemos un llamado a toda la nación para que en cada plaza de cada pueblo, de cada municipio, de cada Estado se haga lo mismo con los asesinados que allí vivían. En cada plaza del país debe haber una memoria de nuestros muertos en esta guerra imbécil, una memoria de nuestro Holocausto.

Frente a estas omisiones, frente a la violencia de todo tipo que se ha apoderado del país, frente a esta guerra mal planteada, mal hecha y mal dirigida, que lo único que ha logrado, además de sumirnos en el horror y el crimen, es poner al descubierto el pudrimiento que está en el corazón de nuestras instituciones, frente a toda esta locura que tiene desgarrado el tejido y el suelo de nuestro país, uno se pregunta: ¿Dónde están los gobiernos y sus poderes, dónde está la clase empresarial de la nación, dónde la Iglesia católica y la otras Iglesias que dicen custodiar nuestra vida espiritual, dónde está la dignidad sindical que dice guardar la nobleza de los trabajadores y dónde los partidos políticos que dicen tener un programa para la nación? ¿Dónde los ciudadanos que abandonándonos al cuidado del pudrimiento de las instituciones no hemos tomado en cuenta la lección zapatista de organizar en asambleas reconstituyentes nuestros barrios, nuestros pueblos, nuestras colonias para crear gobernabilidad?

Todos y cada uno de ustedes y de nosotros tenemos graves omisiones y complicidades criminales maquilladas de legalidad que nos han sumido en el caos y, como le dijo el poeta Mandelstam a Stalin, nos hacen ya no sentir el suelo bajo nuestros pies.

Hasta ahora, sumidos en sus intereses, empantanados en sus pequeñas y mezquinas ambiciones ideológicas, mediáticas y electoreras, empeñados en idioteces, lejos de detener esta violencia demencial están despojando a nuestros jóvenes de la esperanza y de sus sueños, y les están mutilando su creatividad, su libertad y su paz.

Los partidos políticos tienen gravísimas omisiones frente al crimen organizado. Esas omisiones han sido la moneda de cambio para acomodarse aquí y allá, erosionando las instituciones e hiriendo gravemente a la nación.

Los gobiernos, me refiero al ejecutivo y legislativo de la Federación, de los estados y de los municipios, han mantenido impune a una buena parte de la mal llamada clase política porque no han sido capaces de independizar al poder judicial de la política y con ello han protegido intereses y complicidades criminales. Cuando Colombia logró sacar del control político al poder judicial, logró encarcelar al 40% de los miembros del Congreso que estaban vinculados con el crimen. Son omisos también porque en nombre de una guerra absurda están destinando presupuestos multimillonarios para alimentar la violencia y, al quitárselos a la educación, al empleo, a la cultura y al campo, están destruyendo el suelo en el que la sobrevivencia y la vida pública tienen su casa.

El esfuerzo que podamos hacer los ciudadanos y algunos gobernantes honestos y comprometidos resulta inútil, estéril, sin jueces, magistrados y ministros que impartan justicia. Hoy son más los incentivos para operar en la ilegalidad que dentro de ella. Demandas y denuncias que se quedan archivadas por años, litigios y procesos a modo, amparos otorgados al vapor, sentencias recurridas y reducidas que demeritan ante los agraviados la sensación de haber recibido justicia e invitan a hacerse justicia por propia mano. Mucha de la sensación que hoy tenemos de vivir en la ilegalidad se debe a un poder judicial ineficaz, corrupto y dependiente de las mismas corrupciones políticas.

Los empresarios han sido omisos al cuidar sus intereses particulares por encima de los de la gente que hace posible la vida de los pueblos. Su egoísmo y su vida timorata les ha impedido denunciar a quienes de entre ustedes –que administran la banca y tienen algún tipo de empresas–, lavan dinero; les ha permitido administrar el desempleo para explotar el trabajo honrado, pero mal pagado, y maximizar sus ganancias; les ha permitido destruir formas de comercio nacidas de la vida de la ciudadanía con el fin de expandir sus mercancías y sus industrias, y destruir las formas de vida autóctonas. Han sido omisos –y aquí me refiero a los monopolios mediáticos– al no permitir la democratización de los medios, al manipular a la ciudadanía a través de ellos para conservar sus intereses, expandir sus capitales y negociar con los partidos. No es posible que en esta nación tengamos al empresario más rico del mundo y a 50 millones de hombres, mujeres, niños y niñas, despojados y sumidos en la miseria. Hoy somos testigos de una guerra entre los gigantes de la telecomunicación, una guerra tan imbécil y absurda como la que vivimos entre el crimen y el gobierno, y ya no sabemos bien si su disputa es por los mercados, por el espectro o por saber quien logra expoliar más a los mexicanos.

El Informe del Banco Mundial sobre Desarrollo que en estos días comenzará a circular dice, como lo señaló Jorge Montaño, integrante consultivo de ese informe, que “el empleo, la justicia y la seguridad ciudadana son fundamentales para romper los círculos de la violencia criminal y política (…) Los movimientos de violencia son mayores cuando elevados niveles de tensión se combinan con faltas de legitimidad o capacidad deficiente de las instituciones nacionales. México “se encuentra ante una oleada sin precedentes de violencia (…) El tráfico de drogas, la trata de personas, el blanqueo de dinero, la explotación (…) de los recursos naturales, la falsificación y las violaciones a los derechos humanos, son actividades lucrativas que facilitan la penetración de la delincuencia organizada en las vulnerables estructuras sociopolíticas, judiciales y de seguridad” de países como el nuestro.

Los sindicatos han sido omisos porque se construyeron no para la defensa de los trabajadores, sino para el clientelismo político. Han visto al Estado y lo siguen viendo como una ubre de la que pueden extraer ganancias corruptas. El caso más claro es el del sindicato de la educación que se ha convertido en un mercader de votos con el que anticipadamente los partidos y los gobiernos comprometen sus agendas y la dignidad del país.

Las Iglesias también han sido omisas. La mía, la católica, a la que me refiero por ser la mía y la mayoritaria en este país, ha sido omisa porque al reducir la vida del espíritu y la marea del amor de Cristo a una pobre moral sexual y al cuidado de la imagen ya muy deteriorada de su institución, ha descuidado el amor y el servicio a los pobres, y, semejante a la clase sindical y empresarial de nuestro país, ha buscado el poder, el clientelismo político y la riqueza humillando la Palabra. Ha sido omisa porque preocupada por la vida que está en el vientre de las madres –y que hay que defender–, ha descuidado las de los que ya están aquí. Estamos ante el mal y la Iglesia debe decir con San Agustín: “Buscaba de donde viene el mal y no salía de él”. Si ustedes hablan alto y con claridad, si se niegan a las componendas y a los privilegios, que ocultan el crimen; si son fieles a su Señor y están dispuestos como él a dar la vida, podemos hacer que el número de las víctimas disminuya más rápidamente.

Todos y cada uno de ustedes ha puesto como el valor supremo de la vida a la economía en su sentido más pervertido: el del consumo y el del dinero. En su nombre, han destruido todos los ámbitos de convivencia y con ello han destruido nuestro suelo y nuestras relaciones de soporte mutuo hasta sumirnos en el horror de la violencia, la miseria y el miedo. Cada uno de nosotros hemos también sucumbido a ello y conocemos nuestras traiciones. Por ello les decimos y nos decimos que toda esta violencia debe de terminar o al país se lo va cargar la chingada.

En 1994, cuando los indios de este país se levantaron en la frontera sur, en Chiapas, con su “Ya basta”, pusieron ante los ojos de la patria la inmensa cantidad de excluidos que las ambiciones, los intereses de ustedes y su luchas cerriles habían ignorado y humillado. Con ello, nos pusieron también ante los ojos la desgarradura que el tejido de la nación venía sufriendo desde décadas atrás. A pesar de los legítimos reclamos del zapatismo, a pesar de sus propuestas para rehacer un México en el que todos quepamos, ustedes los han ignorado, los han intentado desprestigiar y los han reducido a un cerco militar y mediático. Diecisiete años después, su sordera, y la continuación de sus mezquindades y ambiciones, han provocado que en la frontera norte, en Ciudad Juárez, se haya instalado la violencia, la impunidad y el miedo. Entre esa frontera: la del norte, la de la impotencia, la del pudrimiento de las instituciones y la del imperio de la impunidad y el crimen, y la otra, la del sur, donde resiste, como puede, un puñado de dignidad moral, las familias de este país están quebradas, pero no vencidas; están profundamente dolidas, pero no aterrorizadas, sino indignadas; llenas de esa fuerza moral que los indios y los excluidos de esta nación han sabido comunicarnos.

Con esa dignidad, y acompañados de Julián Le Baron, de Olga Reyes, de padres de la guardería ABC, de las madres de los asesinados en Salvarcar, de los deudos de los muertos de Pasta de Conchos y de tantos y tantos padres y madres que han visto asesinar a sus hijos, de Emilio Álvarez Icaza, del padre Miguel Concha, de Miguel Ángel Granados Chapa y de Alberto Athié, convocamos a una nueva marcha nacional para el domingo 8 de mayo en el zócalo de la Ciudad de México. Nosotros, la ciudadanía de Morelos, saldremos caminando de la Paloma de la Paz el 5 de mayo para pernoctar el 7 en la Espiga, escultura de Rufino Tamayo, que se encuentra en el Centro Cultural de la UNAM y salir el día 8 a las 7 de la mañana rumbo al sitio donde se asientan los poderes de la República. Invitamos a todos los ciudadano de otros Estados de la República a que hagan lo mismo y juntos lleguemos al zócalo de la Ciudad de México.

Vamos a caminar en silencio, después de estos días de recogimiento y meditación, para detener la violencia; para decirles que aún estamos a tiempo de rehacer nuestro suelo y nuestro tejido social –uno de los dones más bellos que tenemos– y de refundar la nación.

Vamos a ir al zócalo de la Ciudad de México para exigirles al Presidente de la República, al Congreso de la Unión, a los partidos políticos, a sus líderes, a los empresarios, a los líderes sindicales, a las Iglesias y a sus jerarquías, que asuman su responsabilidad para que los millones de mexicanos que aman este suelo llamado México no vean cancelado absolutamente su porvenir.

Vamos a convocarlos allí para que con nosotros y ante nosotros se comprometan a firmar un pacto nacional auténtico, genuino, sin simulaciones y escenografías institucionales –esas instituciones que ya son meros vestigios de lo que fue una nación–; vamos a convocarlos para que firmen un pacto en el centro de la ciudad más dolida de entre las dolidas, en el centro de la ciudad que más muertos ha puesto en los últimos años: en el centro de Ciudad Juárez. Ahí, en la herida abierta de la frontera norte, vamos a convocarlos para que ustedes, que han malversado nuestro dinero, han decidido sin consultarnos en nuestro nombre, han defraudado nuestra confianza y han puesto al país en estado de emergencia nacional, firmen un pacto que les permita recuperar la representación de la nación que casi han perdido y hagan valer los cargos que ostentan antes de que sea demasiado tarde.

Pero vamos también allí a decirnos a nosotros mismos, frente a sus omisiones y complicidades, que también nosotros, desde abajo, podemos, si nos organizamos, tener asambleas constituyentes y reconstituyentes en cada colonia, en cada barrio, en cada comunidad, para crear gobernabilidad y seguridad locales y confiables.
Vamos a ir caminando en silencio –el lugar en donde nace la palabra verdadera y se recoge para se comprender sus significados profundos–; vamos a caminar así para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor. Este silencio, en el que nos recogemos, marca un tiempo necesario para que surja la palabra y las palabras claras y precisas que necesitamos.
Iremos presididos por el máximo emblema de nuestra casa: la bandera de México. La llevaremos hasta allí donde se asientan los poderes de la República; allí en donde los antiguos miraron por vez primera el lago, el águila y la serpiente en el nopal.

Vamos a ir allí para exigirles que asuman la esperanza de todos con propuestas concretas y plausibles –algunas de las cuales llevaremos–; vamos a ir allí para obligarlos, porque ustedes han olvidado que la soberanía, como lo señala el artículo 39 de nuestra Constitución, radica en los ciudadanos– a que pacten con nosotros y de cara a nosotros; para obligarlos a realizar un esfuerzo profundo y sistemático que detenga esta violencia que nos está destrozando el alma y el cuerpo, y despojándonos del derecho que tenemos a vivir en paz en un México en el que todos quepamos con nuestros seres queridos que son todos los seres queridos de cada uno de los que habitamos este país.

Porque vivimos un tiempo límite vamos a ir también allí a preguntarles ¿Cómo pretenden ir a las elecciones si no son capaces de ponerse de acuerdo entre ustedes para defender la vida de los hijos y las hijas de nuestro amado México?

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación y hacer que este dolor sirva para rehacer el amor y la justicia que perdimos.

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06 abril, 2011
  Marcha por Justicia y Paz en Xalapa


En solidaridad con Javier Sicilia y los miles de familiares de los muert@s de la guerra calderónica -llamada por él eufemisiticamente lucha contra el crimen organizado- más de mil ciudadan@s e infantes marchamos hoy en Xalapa.










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Varios pares de manos, desde distintos lugares de México, expresamos nuestro anhelo democrático. Qué cambio queremos y porqué.

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