Por pares
24 mayo, 2015
  Energéticos de la Nación

Palabras de Eleonaí Rivera en el
Encuentro de Pueblos Originarios y Organizaciones Sociales por la Justicia
San Pedro Mixtepec -región mixteca de Oaxaca-.
23 demayo de 2015


Un pequeño poblado, una villa -un pueblo como éste-, una ciudad, una región y el país entero se mueven con energía. Salvo en aquellos poblados intrincados en serranías de difícil acceso donde el único combustible es la leña, en todos los demás se utilizan hidrocarburos como el petróleo y el gas como combustibles para la preparación de los alimentos. En el transporte terrestre se utilizan gasolinas y en el aéreo turbosinas, todos éstos derivados del petróleo que se extrae del subsuelo –de la plataforma continental o debajo del lecho marino-. Para la iluminación, en tanto en los pequeños poblados recónditos se usa el ocote u otro producto vegetal, en otros el petróleo o la gasolina, la gran mayoría de la población ilumina sus viviendas con electricidad. La electricidad también es el impulsor de la maquinaria en la industria y en los servicios. Así las cosas los grandes impulsores de la vida moderna son los hidrocarburos y la electricidad.

En este contexto de uso cotidiano de energéticos para el desarrollo de la vida diaria, éstos adquieren un valor imprescindible, del que se deriva su carácter estratégico para una Nación. Por ello las grandes potencias en el mundo aseguran su abastecimiento energético inclusive provocando guerras a otros países para arrebatarles sus recursos petrolíferos.

En México, como un logro de la lucha del pueblo en la Revolución se pudieron rescatar los energéticos que estaban en poder de empresas extranjeras.

Industria eléctrica:
El 14 de agosto de 1937, el presidente General Lázaro Cárdenas del Río decreta la creación de la Comisión Federal de Electricidad –CFE-, inicialmente para abastecer las necesidades del fluido eléctrico en poblados que no eran atendidos por las empresas concesionarias. El 27 de septiembre de 1960 el gobierno de la República anuncia la adquisición de la mayoría de las acciones de las empresas eléctricas que tenían concesionado el abastecimiento en áreas urbanas, integrándose todas ellas a la CFE.

Industria petrolera:
Como consecuencia del litigio entre los trabajadores petroleros y las empresas extranjeras extractoras de hidrocarburos y la falta del cumplimiento por parte éstas de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el mismo presidente Cárdenas decide y anuncia la expropiación de los bienes de esas empresas el 18 de marzo de 1938, pagándose las indemnizaciones respectivas con la aportación del pueblo. Hubo quienes entregaron sus joyas, niños que aportaron sus ahorros, otros entregaron guajolotes y todo lo que pudieron para ese fin. Así se sentaron las bases para la creación de Petróleos Mexicanos.

Desde las últimas décadas del siglo XX los sucesivos gobiernos encabezados por miembros de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional fueron acomodando las leyes para ir privatizando las industrias eléctrica y petrolera nacionales.

A partir de 1992 se permitió en la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica la generación de energía eléctrica por consorcios privados, lo que la Constitución no permitía. No respetaron la ley suprema de los mexicanos. De la misma manera fueron introduciendo modificaciones en las leyes relativas a la industria petrolera para el ingreso de capitales privados a esta industria y por lo tanto generar ganancias a particulares con bienes que corresponden a la Nación.

Esa secuencia de reformas legales tiene su punto más crítico al aprobarse reformas al artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Fue en diciembre de 2013. Sin atender la voluntad de millones de mexicanos que no estamos de acuerdo con esas reformas que permiten la entrega de los recursos energéticos de la Nación –de todos- a intereses privados, nacionales y extranjeros.

La Constitución vigente hasta el 20 de diciembre de 2013

Industria eléctrica:

Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines.

Hidrocarburos:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrogeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radiactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva.

La llamada reforma energética consiste en una reforma a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para mutilar la propiedad de la Nación de los recursos energéticos, cediendo su explotación a particulares.


Artículo 27 a partir del 20 de diciembre de 2013:

Corresponde exclusivamente a la Nación la planeación y el control del sistema eléctrico nacional, así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica; en estas actividades no se otorgarán concesiones, sin perjuicio de que el Estado pueda celebrar contratos con particulares en los términos que establezcan las leyes, mismas que determinarán la forma en que los particulares podrán participar en las demás actividades de la industria eléctrica.

Tratándose del petróleo y de los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos, en el subsuelo, la propiedad de la Nación es inalienable e imprescriptible y no se otorgarán concesiones. Con el propósito de obtener ingresos para el Estado que contribuyan al desarrollo de largo plazo de la Nación, ésta llevará a cabo las actividades de exploración y extracción del petróleo y demás hidrocarburos mediante asignaciones a empresas productivas del Estado o a través de contratos con éstas o con particulares, en los términos de la Ley Reglamentaria. Para cumplir con el objeto de dichas asignaciones o contratos las empresas productivas del Estado podrán contratar con particulares.

Antes de que se aprobaran estos cambios a la Constitución, millones de mexicanos y mexicanas nos movilizamos y solicitamos que se hiciera una consulta pública a todos para decidir el destino de lo que es de interés nacional. No fuimos escuchados. Se nos ha negado el derecho a opinar sobre el destino de los recursos energéticos de la Nación y que pertenecen a todos los mexicanos, de las presentes y futuras generaciones.

Millones de mexicanos firmamos solicitando, que a la vez de la jornada electoral para elegir diputados el 7 de junio de 2015, se nos consultara sobre la llamada “reforma energética”. Aun cuando la Constitución establece en su artículo 35 nuestro derecho a la consulta, nos fue negado el ejercicio de este derecho por decisión del poder judicial. La institución que debiera ser garante del ejercicio pleno de los derechos de los mexicanos impide son argucias la consulta directa a todos los ciudadanos y ciudadanas.

Cuáles son los perjuicios que pueden causarse a la Nación con estas reformas constitucionales aprobadas

Al permitir la participación de particulares, mediante contratos, en la extracción y proceso de hidrocarburos se estaría compartiendo con ellos la riqueza nacional que es de todos y no hay razón para ello. En los artículos transitorios del decreto que reforma los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, se delinea qué tipos de contratos se podrán otorgar a particulares: Estos pueden ser: de servicios, de utilidad compartida, de producción compartida o de licencia. Los primeros ya se han otorgado, aún al margen del orden constitucional, los segundos –de utilidad compartida- nos hacen pensar: porqué habría de compartirse la utilidad de la explotación de un yacimiento de petróleo o de gas, si todo corresponde a la Nación. Sería ésta una forma de transferencia de la riqueza nacional a particulares sin ningún sustento. Es el mismo caso de los que se pretenden denominar contratos de producción compartida, en éstos independientemente de las utilidades lo que se dividiría es el producto –petróleo o gas- sin haber razón para entregar una parte de la riqueza de la Nación. En los denominados contratos de licencia lo que se pretende es esconder mediante este eufemismo concesiones, lo que está prohibido en la Constitución, ya que es riqueza nacional.

Con estos contratos lo que se pretende es privatizar la riqueza nacional en favor de particulares, nacionales y extranjeros. El argumento que se ha esgrimido es la falta de capital y tecnología para que la Nación a través de Petróleos Mexicanos –Pemex- realice la explotación y transformación, mediante la refinación o proceso en la industria petroquímica y que ese capital y tecnología faltante lo aportarán los particulares. Este argumento resulta falto de base sólida toda vez que de los ingresos presupuestales que dispone el gobierno federal un 35% o 40% provienen de la industria petrolera nacional. Sí esos recursos ya se tienen de la misma industria que se pretende seguir privatizando no hay justificante para la incursión de agentes externos al interés nacional. El gobierno federal tiene una gran déficit de ingresos para las necesidades nacionales, esos ingresos los puede lograr con una reforma fiscal que grave proporcionalmente a todos según sus percepciones o utilidades, dejando de mantener un régimen especial que permite un baja tributación a grandes consorcios con utilidades elevadas y poca contribución al fisco.

Con la implantación de esta reforma en la industria petrolera el gobierno federal dejará de recibir y disponer de los ingresos que pretende compartir con particulares. Se estará entregando parte de la riqueza de la Nación a particulares.

La generación de electricidad se pretende seguir privatizando con esta reforma. Después del avance en la privatización de esta parte del proceso de la industria eléctrica, realizado en contra de lo establecido en la Constitución, mediante una reforma a la Ley del Servicio Público de Energía  Eléctrica aprobada por el Pe erre i en 1992, que ha llegado al 35% de la generación de energía eléctrica que suministra la Comisión Federal de Electricidad –CFE-. Ahora se pretende que toda la generación de electricidad sea de particulares.

En agosto de 2014 el Congreso de la Unión aprobó las leyes complementarias de esa llamada “reforma energética”. Se pretende así consolidar el despojo a la Nación –a todos-.

¿Qué establece la física?

Un repaso de la física no está fuera de lugar y permite tener claridad en lo que significa la generación de electricidad. La energía eléctrica, en forma de corriente alterna como la utilizamos en México, en las diversas actividades de la sociedad, se genera al mismo tiempo que se transmite, distribuye y utiliza.

No es posible su almacenamiento en su modalidad de uso –corriente alterna- en nuestro territorio. La demanda eléctrica siempre tiene que ser satisfecha por la oferta: la generación. Por ello la importancia de que un sistema eléctrico opere verticalmente integrado, esto es en un mismo sistema: generación, transmisión y distribución.

Por otra parte, para el transporte de la electricidad generada son necesarios conductores, desde donde se genera hasta donde se utiliza. Este transporte es por líneas y redes. No hay aún transporte de electricidad de manera inalámbrica.

Un sistema eléctrico es todo un conjunto operando de manera simultánea en sus componentes. No puede ser de otra manera. Y tampoco es viable que puedan instalarse dos o más sistemas para que quien la utiliza pudiese elegir a cuál sistema conectar su instalación eléctrica para su consumo. La física nos dice que la electricidad –en su forma de corriente alterna- sólo puede proporcionarse a quien la utiliza teniendo la generación y el sistema de conducción –líneas de transmisión y redes de distribución- operando interconectado y al mismo tiempo.



La generación de energía eléctrica, mediante el aprovechamiento de combustibles fósiles para la producción de calor y vapor, de las caídas de agua, de la fuerza del viento y alguna otra modalidad, es la parte inicial y por lo tanto fundamental de la industria eléctrica. Sí no hay generación no habría electricidad que llevar por el sistema eléctrico para suministro a viviendas, comercios, servicios e industria.

La generación es prioritaria para la seguridad energética. Y la seguridad energética contribuye a la seguridad nacional. Sí ésta continúa privatizándose se pone en riesgo la seguridad energética y por lo tanto la seguridad nacional.

Experiencias negativas de la industria eléctrica privada en otros países

Un caso relativamente reciente es el de California, donde en el invierno de 2000 – 2001, la capacidad de generación no fue suficiente para la demanda de electricidad, provocando apagones en una parte del territorio del país cumbre del capitalismo por la voracidad de los propietarios de las centrales de generación eléctrica (1).

Otro caso del pasado inmediato: Las viviendas y comercios de un gran sector de Buenos Aires, la capital argentina, apagaron sus luces y sus aparatos de aire acondicionado en el verano del hemisferio sur. Sus ciudadanos salieron a las calles a reclamar que hubiese electricidad y no la hubo (2).

Hay negocios que de manera exitosa son operados por inversionistas privados y sus clientes reciben sus productos o servicios a precios satisfactorios por competitivos, no es el caso de la electricidad por sus particularidades basadas en la física.

¿El gas será barato?

El argumento para privatizar la generación de energía eléctrica es una prolongación de la privatización de los hidrocarburos. Se dice que se explotarán yacimientos de gas y que con éste se producirá electricidad para que las tarifas bajen. Ya han privatizado el 35% de la generación y las tarifas no bajan.

La explotación de yacimientos de gas de esquisto o gas shale pretenden hacerla con la inyección de “fluidos al subsuelo” con un método llamado fractura hidráulica o fracking. Éste es muy peligroso ya que puede descontrolarse y se estarían contaminando las aguas del subsuelo. Cito el documento de la Alianza Mexicana contra el Fracking:
Esta técnica parte de la perforación de un pozo vertical la cual, una vez alcanzada la profundidad deseada, viene acompañada de una perforación horizontal que puede extenderse entre 1 y 1.5 kilómetros. Esta perforación se repite en diferentes direcciones, partiendo del mismo pozo de perforación vertical inicial. Una vez hechas las perforaciones, y debido a la baja permeabilidad de la roca de esquisto, es necesario fracturar la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión, para permitir el flujo y salida del gas. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual, para mantener la producción, es necesario realizar continuamente el procedimiento de fractura hidráulica en un mismo pozo.

Entre las consecuencias inmediatas del uso de este método de extracción estarían: Disminución de disponibilidad del agua para los seres humanos y ecosistemas, contaminación de las fuentes de agua, emisiones de gases contaminantes, contribuye al calentamiento global y otras.

Puede consultarse información detallada en el sitio de la Alianza Mexicana contra el Fracking - http://www.nofracking.radicaldesign.org/ -

Lo que se puede prever es incertidumbre en el precio del gas y por consecuencia de la energía eléctrica generada a partir de este combustible.
También debe tenerse en cuenta que al privatizarse la generación, con la excepción de la de origen nuclear, los dueños de las centrales de generación querrán una máxima ganancia en el menor plazo y restringirán la inversión. Y a partir de esto se perdería seguridad de contar con la capacidad de generación eléctrica oportunamente, corriéndose el riesgo innecesario de falta de abastecimiento del fluido eléctrico, como ya sucedió en California en el invierno de 2000 – 2001 y en Buenos Aires en el último verano, 2013 -2014.

Por estas razones millones de mexicanos no estamos de acuerdo con las reformas hechas a los artículos 25, 27y 28 de la Constitución.

La industria energética es de la Nación

Entendemos que el Congreso de la Unión tiene la facultad de aprobar reformas a la Constitución con la mayoría calificada de dos terceras partes de los legisladores. También los ciudadanos tenemos el derecho de opinar sobre los asuntos de interés nacional –artículo 35 de la Constitución-. Y el futuro de la industria energética es de suma importancia para los mexicanos, de las presentes y futuras generaciones.

Los legisladores actuales y el titular del poder ejecutivo federal no propusieron en sus respectivas campañas electorales reformar la Constitución como lo han aprobado. Tampoco hubo propuesta alguna de los otros candidatos para estos cambios en la Constitución. Por lo tanto quienes ejercen los poderes ejecutivo y legislativo de la República no tienen mandato alguno para esta reforma y la hicieron en contra de la opinión mayoritaria de la ciudadanía. A todos los mexicanos atañe el derecho de opinar sobre esa reforma. Queremos que se nos consulte sobre su pertinencia o no. Y nos pronunciaremos por que prevalezca el interés de la Nación –el interés de todos los mexicanos- por encima de cualquier interés particular o privado.

Como las autoridades nacionales nos han negado el ejercicio del derecho a la consulta sobre la llamada “reforma energética”, nos queda como recurso el voto. El 7 de junio de 2015 acudiremos a las urnas a depositar nuestro sufragio. Es el momento, quizá único, que tenemos de oportunidad para votar por alternativas pacíficas para que podamos iniciar el cambio de rumbo y el rescate de los recursos nacionales para propiciar la transformación de México.

San Juan Mixtepec, Oaxaca, 23 de mayo de 2015.


Notas:
1) El País de Madrid, 16 de julio de 2005: Enron pagará 1.200millones por los apagones en California
http://elpais.com/diario/2005/07/16/economia/1121464812_850215.html

2) Piquetes y caceroladas contra los apagones y la escasez de agua en Buenos Aires
http://www.elmundo.es/internacional/2013/12/18/52b1c88922601df3728b457e.html


Versión resumida en mixteco por el maestro Germán Alonso:

 
16 marzo, 2014
  Electricidad e hidrocarburos de México


Texto guía de la participación de Eleonaí Rivera en el
foro La Importancia del Sector Energético
para el Desarrollo de México,
organizado por el Movimiento Regeneración Nacional
esta tarde - noche en la explanada municipal de Salina Cruz, Oaxaca.


Un pequeño poblado, una villa, una ciudad, una región y el país entero se mueven con energía. Salvo en aquellos poblados intrincados en serranías de difícil acceso donde el único combustible es la leña, en todos los demás se utilizan hidrocarburos como el petróleo y el gas como combustibles para la preparación de los alimentos. En el transporte terrestre se utilizan gasolinas y en el aéreo turbosinas, todos éstos derivados del petróleo que se extrae del subsuelo –de la plataforma continental o debajo del lecho marino-. Para la iluminación, en tanto en los pequeños poblados recónditos se usa el ocote u otro producto vegetal, en otros el petróleo o la gasolina, la gran mayoría de la población ilumina sus viviendas con electricidad. La electricidad también es el impulsor de la maquinaria en la industria y en los servicios. Así las cosas los grandes impulsores de la vida moderna son los hidrocarburos y la electricidad.

La Constitución vigente hasta el 20 de diciembre de 2013

Industria eléctrica:

Corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines.


Hidrocarburos:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrogeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radiactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva.

La llamada reforma energética, hasta ahora consiste en una reforma a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para mutilar la propiedad de la Nación de los recursos energéticos, cediendo su explotación a particulares.

Artículo 27 a partir del 20 de diciembre de 2013:

Corresponde exclusivamente a la Nación la planeación y el control del sistema eléctrico nacional, así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica; en estas actividades no se otorgarán concesiones, sin perjuicio de que el Estado pueda celebrar contratos con particulares en los términos que establezcan las leyes, mismas que determinarán la forma en que los particulares podrán participar en las demás actividades de la industria eléctrica.

Tratándose del petróleo y de los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos, en el subsuelo, la propiedad de la Nación es inalienable e imprescriptible y no se otorgarán concesiones. Con el propósito de obtener ingresos para el Estado que contribuyan al desarrollo de largo plazo de la Nación, ésta llevará a cabo las actividades de exploración y extracción del petróleo y demás hidrocarburos mediante asignaciones a empresas productivas del Estado o a través de contratos con éstas o con particulares, en los términos de la Ley Reglamentaria. Para cumplir con el objeto de dichas asignaciones o contratos las empresas productivas del Estado podrán contratar con particulares.

Antes de que se aprobaran estos cambios a la Constitución, millones de mexicanos y mexicanas nos movilizamos y solicitamos que se hiciera una consulta pública a todos para decidir el destino de lo que es de interés nacional. No fuimos escuchados. Se nos ha negado el derecho a opinar sobre el destino de los recursos energéticos de la Nación y que pertenecen a todos los mexicanos, de las presentes y futuras generaciones.

Cuáles son los perjuicios que pueden causarse a la Nación con estas reformas constitucionales aprobadas

Al permitir la participación de particulares, mediante contratos, en la extracción y proceso de hidrocarburos se estaría compartiendo con ellos la riqueza nacional que es de todos y no hay razón para ello. En los artículos transitorios del decreto que reforma los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, se delinea qué tipos de contratos se podrán otorgar a particulares: Estos pueden ser: de servicios, de utilidad compartida, de producción compartida o de licencia. Los primeros ya se han otorgado, aún al margen del orden constitucional, los segundos –de utilidad compartida- nos hacen pensar: porqué habría de compartirse la utilidad de la explotación de un yacimiento de petróleo o de gas, si todo corresponde a la Nación. Sería ésta una forma de transferencia de la riqueza nacional a particulares sin ningún sustento. Es el mismo caso de los que se pretenden denominar contratos de producción compartida, en éstos independientemente de las utilidades lo que se dividiría es el producto –petróleo o gas- sin haber razón para entregar una parte de la riqueza de la Nación. En los denominados contratos de licencia lo que se pretende es esconder mediante este eufemismo concesiones, lo que está prohibido en la Constitución, ya que es riqueza nacional.

Con estos contratos lo que se pretende es privatizar la riqueza nacional en favor de particulares, nacionales y extranjeros. El argumento que se ha esgrimido es la falta de capital y tecnología para que la Nación a través de Petróleos Mexicanos –Pemex- realice la explotación y transformación, mediante la refinación o proceso en la industria petroquímica y que ese capital y tecnología faltante lo aportarán los particulares. Este argumento resulta falto de base sólida toda vez que de los ingresos presupuestales que dispone el gobierno federal un 35% o 40% provienen de la industria petrolera nacional. Sí esos recursos ya se tienen de la misma industria que se pretende seguir privatizando no hay justificante para la incursión de agentes externos al interés nacional. El gobierno federal tiene una gran déficit de ingresos para las necesidades nacionales, esos ingresos los puede lograr con una reforma fiscal que grave proporcionalmente a todos según sus percepciones o utilidades, dejando de mantener un régimen especial que permite un baja tributación a grandes consorcios con utilidades elevadas y poca contribución al fisco.

Con la implantación de esta reforma en la industria petrolera el gobierno federal dejará de recibir y disponer de los ingresos que pretende compartir con particulares. Se estará entregando parte de la riqueza de la Nación a particulares.

La generación de electricidad se pretende seguir privatizando con esta reforma. Después del avance en la privatización de esta parte del proceso de la industria eléctrica, realizado en contra de lo establecido en la Constitución, mediante una reforma a la Ley del Servicio Público de Energía  Eléctrica aprobada por el Pe erre i en 1992, que ha llegado al 35% de la generación de energía eléctrica que suministra la Comisión Federal de Electricidad –CFE-. Ahora se pretende que toda la generación de electricidad sea de particulares.

¿Qué establece la física?

Un repaso de la física no está fuera de lugar y permite tener claridad en lo que significa la generación de electricidad. La energía eléctrica, en forma de corriente alterna como la utilizamos en México, en las diversas actividades de la sociedad, se genera al mismo tiempo que se transmite, distribuye y utiliza.

No es posible su almacenamiento en su modalidad de uso –corriente alterna- en nuestro territorio. La demanda eléctrica siempre tiene que ser satisfecha por la oferta: la generación. Por ello la importancia de que un sistema eléctrico opere verticalmente integrado, esto es en un mismo sistema: generación, transmisión y distribución.

Por otra parte, para el transporte de la electricidad generada son necesarios conductores, desde donde se genera hasta donde se utiliza. Este transporte es por líneas y redes. No hay aún transporte de electricidad de manera inalámbrica.

Un sistema eléctrico es todo un conjunto operando de manera simultánea en sus componentes. No puede ser de otra manera. Y tampoco es viable que puedan instalarse dos o más sistemas para que quien la utiliza pudiese elegir a cuál sistema conectar su instalación eléctrica para su consumo. La física nos dice que la electricidad –en su forma de corriente alterna- sólo puede proporcionarse a quien la utiliza teniendo la generación y el sistema de conducción –líneas de transmisión y redes de distribución- operando interconectado y al mismo tiempo.



La generación de energía eléctrica, mediante el aprovechamiento de combustibles fósiles para la producción de calor y vapor, de las caídas de agua, de la fuerza del viento y alguna otra modalidad, es la parte inicial y por lo tanto fundamental de la industria eléctrica. Sí no hay generación no habría electricidad que llevar por el sistema eléctrico para suministro a viviendas, comercios, servicios e industria.

La generación es prioritaria para la seguridad energética. Y la seguridad energética contribuye a la seguridad nacional. Sí ésta continúa privatizándose se pone en riesgo la seguridad energética y por lo tanto la seguridad nacional.

Experiencias negativas de la industria eléctrica privada en otros países

Un caso relativamente reciente es el de California, donde en el invierno de 2000 – 2001, la capacidad de generación no fue suficiente para la demanda de electricidad, provocando apagones en una parte del territorio del país cumbre del capitalismo por la voracidad de los propietarios de las centrales de generación eléctrica (1).

Otro caso del pasado inmediato: Las viviendas y comercios de un gran sector de Buenos Aires, la capital argentina, apagaron sus luces y sus aparatos de aire acondicionado en el verano del hemisferio sur. Sus ciudadanos salieron a las calles a reclamar que hubiese electricidad y no la hubo (2).

Hay negocios que de manera exitosa son operados por inversionistas privados y sus clientes reciben sus productos o servicios a precios satisfactorios por competitivos, no es el caso de la electricidad por sus particularidades basadas en la física.

¿El gas será barato?

El argumento para privatizar la generación de energía eléctrica es una prolongación de la privatización de los hidrocarburos. Se dice que se explotarán yacimientos de gas y que con éste se producirá electricidad para que las tarifas bajen. Ya han privatizado el 35% de la generación y las tarifas no bajan.

La explotación de yacimientos de gas de esquisto o gas shale pretenden hacerla con la inyección de “fluidos al subsuelo” con un método llamado fractura hidráulica o fracking. Éste es muy peligroso ya que puede descontrolarse y se estarían contaminando las aguas del subsuelo. Cito el documento de la Alianza Mexicana contra el Fracking:
Esta técnica parte de la perforación de un pozo vertical la cual, una vez alcanzada la profundidad deseada, viene acompañada de una perforación horizontal que puede extenderse entre 1 y 1.5 kilómetros. Esta perforación se repite en diferentes direcciones, partiendo del mismo pozo de perforación vertical inicial. Una vez hechas las perforaciones, y debido a la baja permeabilidad de la roca de esquisto, es necesario fracturar la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión, para permitir el flujo y salida del gas. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual, para mantener la producción, es necesario realizar continuamente el procedimiento de fractura hidráulica en un mismo pozo.

Entre las consecuencias inmediatas del uso de este método de extracción estarían: Disminución de disponibilidad del agua para los seres humanos y ecosistemas, contaminación de las fuentes de agua, emisiones de gases contaminantes, contribuye al calentamiento global y otras. Puede consultarse información detallada en el sitio de la Alianza Mexicana contra el Fracking - http://www.nofracking.radicaldesign.org/ -

Lo que se puede prever es incertidumbre en el precio del gas y por consecuencia de la energía eléctrica generada a partir de este combustible.

También debe tenerse en cuenta que al privatizarse la generación, con la excepción de la de origen nuclear, los dueños de las centrales de generación querrán una máxima ganancia en el menor plazo y restringirán la inversión. Y a partir de esto se perdería seguridad de contar con la capacidad de generación eléctrica oportunamente, corriéndose el riesgo innecesario de falta de abastecimiento del fluido eléctrico, como ya sucedió en California en el invierno de 2000 – 2001 y en Buenos Aires en el último verano, 2013 -2014.

Por estas razones millones de mexicanos no estamos de acuerdo con las reformas hechas a los artículos 25, 27y 28 de la Constitución.

La industria energética es de la Nación

Entendemos que el Congreso de la Unión tiene la facultad de aprobar reformas a la Constitución con la mayoría calificada de dos terceras partes de los legisladores. También los ciudadanos tenemos el derecho de opinar sobre los asuntos de interés nacional –artículo 35 de la Constitución-. Y el futuro de la industria energética es de suma importancia para los mexicanos, de las presentes y futuras generaciones.

Los legisladores actuales y el titular del poder ejecutivo federal no propusieron en sus respectivas campañas electorales reformar la Constitución como lo han aprobado. Tampoco hubo propuesta alguna de los otros candidatos para estos cambios en la Constitución. Por lo tanto quienes ejercen los poderes ejecutivo y legislativo de la República no tienen mandato alguno para esta reforma. Por ello a todos los mexicanos atañe el derecho de opinar sobre esa reforma. Queremos que se nos consulte sobre su pertinencia o no. Y nos pronunciaremos por que prevalezca el interés de la Nación –el interés de todos los mexicanos- por encima de cualquier interés particular o privado.



Notas:
http://elpais.com/diario/2005/07/16/economia/1121464812_850215.html

2) Piquetes y caceroladas contra los apagones y la escasez de agua en Buenos Aires, http://www.elmundo.es/internacional/2013/12/18/52b1c88922601df3728b457e.html
 
24 agosto, 2013
  Electricidad para el Progreso de México
Texto ampliado del publicado el 15 de agosto en este blog
y guía de la participación en el
Foro en Defensa de los Energéticos
organizado por el Movimiento Regeneración Nacional
hoy al mediodía en el Parque Morelos de Oaxaca de Juárez.

Eleonaí Rivera


Antecedentes

La electricidad empezó a utilizarse en México para fines industriales. La primera planta de generación se instaló en León, Gto. en 1879 en una industria textil. Durante el régimen de Porfirio Díaz se dio a la industria eléctrica el carácter de servicio público y se otorgaron concesiones que cubrieron los principales centros urbanos a población de altos recursos económicos. En 1900 la capacidad instalada de generación era de 31 MW y al inicio de la Revolución Mexicana, en 1910, esa capacidad era de 50 MW. Transcurrieron las tres primeras décadas del siglo XX y la capacidad de generación creció. En 1937 la población mayoritaria del país, 62%, vivía en el medio rural y no contaba con el servicio de energía eléctrica, siendo entonces la capacidad de generación de 629 MW

Fundación de la CFE

El 14 de agosto de 1937 el entonces Presidente de la República, General Lázaro Cárdenas del Río, emitió el decreto que dio lugar a la fundación de la Comisión Federal de Electricidad cuyo objeto era: organizar y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, basado en principios técnicos y económicos, sin propósitos de lucro y con la finalidad de obtener con un costo mínimo, el mayor rendimiento posible en beneficio de los intereses generales. Ya han transcurrido 76 años desde que ese hecho marcó un hito en la historia nacional y contribuyó el progreso de México al permitir llevar el fluido eléctrico a poblaciones, luego rancherías, iluminando las noches y el futuro de varias generaciones de mexicanos. También fueron los cimientos para la construcción de centrales de generación de electricidad, primero pequeñas y luego gigantes, líneas de transmisión y redes de distribución. Toda  la infraestructura eléctrica que actualmente cubre, ilumina y mueve a México. Una de las primeras centrales de generación construidas por CFE se instaló en Xia, Oaxaca.

Nacionalización de la industria eléctrica

El 27 de septiembre de 1960, el presidente de entonces, Adolfo López Mateos, anunció a la Nación que el Estado mexicano había adquirido la mayoría de las acciones de las empresas que tenían concesiones para el suministro de energía eléctrica en centros urbanos e industriales del país. Atendiendo así a las exigencias de mejora del suministro eléctrico que con deficiencias esas empresas prestaban a cambio de tarifas elevadas. Este segundo acto del gobierno permitió a nuestro país conformar el Sistema Eléctrico Nacional operando a una sola frecuencia, de 60 ciclos por segundo, e interconectando las distintas regiones que permiten tener un sistema robusto que funciona de manera continua. Así operan centrales de generación, líneas de transmisión y redes de distribución que llegan a todas las latitudes de México proporcionando electricidad a 97% del total de la población.

A inicios del año 2000 se tenía ya una capacidad instalada de generación de 35,385 MW, cobertura del servicio eléctrico del 94.7% a nivel nacional, una red de transmisión y distribución de 614,653 kilómetros, lo que equivale a más de 15 vueltas completas a la Tierra y más de 18.6 millones de usuarios, incorporando casi un millón cada año.

Reforma anticonstitucional, privatizadora de la generación de electricidad de 1992

En 1992 una exigua mayoría del PRI en el Congreso de la Unión y a iniciativa del entonces titular del poder ejecutivo federal, Carlos Salinas de Gortari, modificó de manera anticonstitucional la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica –LSPEE- Así se introdujeron figuras denominadas eufemísticamente: Productores independientes, además de Autoabastecimiento, Importación y Exportación, actividades todas ellas de generación de energía eléctrica que la Constitución en su artículo 27 reserva para la Nación. Esta reforma anticonstitucional a la LSPEE ha permitido que empresas privadas, principalmente extranjeras, tengan instaladas centrales de generación cuya producción en el primer semestre de 2013 fue el 35% del total que la CFE distribuyó en todo el país.

¿Qué establece la física?

Un repaso de la física no está fuera de lugar y permite tener claridad en lo que significa la generación de electricidad. La energía eléctrica se utiliza, en las diversas actividades de la sociedad, al mismo tiempo que se genera, se transmite y se distribuye. No es posible su almacenamiento en su modalidad de uso –la corriente alterna- en nuestro territorio. La demanda eléctrica siempre tiene que ser satisfecha por la oferta: la generación. Por ello la importancia de que un sistema eléctrico opere de manera verticalmente integrado, esto es en un mismo sistema: la generación, la transmisión y la distribución. Por otra parte, para el transporte de la electricidad generada son necesarios conductores, desde donde se genera hasta donde se utiliza. Este transporte es por líneas y redes. No hay aún transporte de electricidad de manera inalámbrica. Por ello un sistema eléctrico es todo un conjunto operando de manera simultánea en sus componentes.

No puede ser de otra manera. Y tampoco es viable que puedan instalarse dos o más sistemas para que quien la utiliza pudiese elegir a cuál sistema conectar su instalación eléctrica para su consumo. La física nos dice que la electricidad –en su forma de corriente alterna- sólo puede proporcionarse a quien la utiliza teniendo la generación y el sistema de conducción –líneas transmisión y redes de distribución- operando interconectado y al mismo tiempo.



La reforma propuesta por el gobierno federal en 2013

El Congreso de la Unión ha recibido del titular del Poder Ejecutivo Federal una iniciativa de reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos –nuestra Ley Suprema- para que las centrales de generación de energía eléctrica para el servicio público dejen de ser exclusivas del Estado mexicano. Tal propuesta implica desmembrar al Sector Eléctrico Nacional de su componente básico: la generación de electricidad. Tal generación no sólo es un procesos industrial es una acción básica para la seguridad energética de la Nación y por lo tanto de la seguridad nacional.

Pretender la separación de la generación de electricidad y privatizar esta parte del sector eléctrico, como lo propone el gobierno federal es un retroceso. Es un retroceso porque los propietarios de cada central de generación o grupo de éstas buscarían solamente su interés particular, su máxima utilidad económica, sin importarles el interés general, provocando costos de regulación en los que no se incurre ahora, sin que esa regulación –técnica y económica- contenga las ambiciones de ganancia ilimitada de los posibles inversionistas. Un caso relativamente reciente es el de California, donde en el invierno de 2000 – 2001, la capacidad de generación no fue suficiente para la demanda de electricidad, provocando apagones en una parte del territorio del país cumbre del capitalismo por la voracidad de los propietarios de las centrales de generación eléctrica (1). Hay negocios que de manera exitosa son operados por inversionistas privados y sus clientes reciben sus productos o servicios a precios satisfactorios por competitivos, no es el caso de la electricidad por sus particularidades basadas en la física.

Por ello no es aceptable el cambio propuesto a la Constitución que pretende establecer: Corresponde exclusivamente a la Nación el control del sistema eléctrico nacional, así como el servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica; en dichas actividades no se otorgarán concesiones, sin perjuicio de que el Estado pueda celebrar contratos con particulares en los términos que establezcan las leyes, mismas que determinarán la forma en que podrán participar en las demás actividades de la industria eléctrica.

La electricidad es uno de los pilares básicos de la Nación

La única forma de mejorar el suministro de energía eléctrica, abatir sus costos a los mexicanos y sus empresas, es fortaleciendo a la Comisión Federal de Electricidad, disminuyendo hasta la eliminación las pérdidas de energía no técnicas –robo de energía-, eliminando la corrupción, transformado el parque de generación mediante el uso eficiente de los recursos no renovables que pertenecen a la Nación y cambiando hacia el uso de fuente primarias de energía renovables, con las innovaciones tecnológicas. Manteniendo su integración vertical: Generación – Transmisión – Distribución- y horizontal –todo el territorio nacional-.

La Comisión Federal de Electricidad -CFE-debe ser dotada de las bases legales para que puedan ingresar a ese organismo quienes tengan el deseo y la aptitud para trabajar allí. Las plantillas laborales deben ser sólo las necesarias para su operación eficiente. Deben eliminarse las canonjías que actualmente tienen las organizaciones sindicales de proponer quienes pueden ingresar a laborar en CFE.

Por ello es mejor, como lo establece la Constitución vigente en su artículo 27:
CORRESPONDE EXCLUSIVAMENTE A LA NACION GENERAR, CONDUCIR, TRANSFORMAR, DISTRIBUIR Y ABASTECER ENERGIA ELECTRICA QUE TENGA POR OBJETO LA PRESTACION DE SERVICIO PUBLICO. EN ESTA MATERIA NO SE OTORGARAN CONCESIONES A LOS PARTICULARES Y LA NACION APROVECHARA LOS BIENES Y RECURSOS NATURALES QUE SE REQUIERAN PARA DICHOS FINES.

También se requiere que el Congreso de la Unión derogue las modificaciones a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica LSPEE que son anticonstitucionales y fueron aprobadas en 1992 por los legisladores del Pe erre i a iniciativa del entonces titular del poder ejecutivo federal, Carlos Salinas de Gortari.

La reforma pretendida con la iniciativa que se ha ingresado al Congreso de la Unión el 14 de agosto de 2013, no atraerá ninguna inversión adicional, ni permitirá crear ningún empleo, lo que se pretende es cubrir la reforma de la LSPEE de 1992, que es anticonstitucional. Las centrales de generación eléctrica necesarias para satisfacer la demanda de todo el territorio nacional ya existen, algunas son privadas -contra lo establecido en la Constitución-. No debemos permitir el engaño.

La Electricidad es un área estratégica

La Constitución vigente establece como un área estratégica, y por tanto sus actividades deben ser desarrolladas por el Estado mexicano, a la electricidad. Sin otorgar concesiones, permisos u otros títulos similares para que personas o empresas privadas realicen tales actividades. Por ello no es aceptable la modificación que propone el gobierno federal al Artículo 28 de la Constitución:… No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos y radiotelegrafía; minerales radioactivos y generación de energía nuclear; y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión. La comunicación vía satélite y los ferrocarriles son áreas prioritarias para el desarrollo nacional en los términos del artículo 25 de esta Constitución; el Estado al ejercer en ellas su rectoría, protegerá la seguridad y la soberanía de la Nación, y al otorgar concesiones o permisos mantendrá o establecerá el dominio de las respectivas vías de comunicación de acuerdo con las leyes de la materia. Tratándose de electricidad, petróleo y demás hidrocarburos, se estará a lo dispuesto por el artículo 27 párrafo sexto de esta Constitución.

Y debe prevalecer el Artículo 28 como ya lo establece nuestra Constitución vigente:
NO CONSTITUIRAN MONOPOLIOS LAS FUNCIONES QUE EL ESTADO EJERZA DE MANERA EXCLUSIVA EN LAS SIGUIENTES AREAS ESTRATEGICAS: CORREOS, TELEGRAFOS Y RADIOTELEGRAFIA; PETROLEO Y LOS DEMAS HIDROCARBUROS; PETROQUIMICA BASICA; MINERALES RADIOACTIVOS Y GENERACION DE ENERGIA NUCLEAR; ELECTRICIDAD Y LAS ACTIVIDADES QUE EXPRESAMENTE SEÑALEN LAS LEYES QUE EXPIDA EL CONGRESO DE LA UNION. LA COMUNICACION VIA SATELITE Y LOS FERROCARRILES SON AREAS PRIORITARIAS PARA EL DESARROLLO NACIONAL EN LOS TERMINOS DEL ARTICULO 25 DE ESTA CONSTITUCION; EL ESTADO AL EJERCER EN ELLAS SU RECTORIA, PROTEGERA LA SEGURIDAD Y LA SOBERANIA DE LA NACION, Y AL OTORGAR CONCESIONES O PERMISOS MANTENDRA O ESTABLECERA EL DOMINIO DE LAS RESPECTIVAS VIAS DE COMUNICACION DE ACUERDO CON LAS LEYES DE LA MATERIA.

El gobierno federal a través de sus voceros, su propio partido –Pe erre i- y su partido aliado, Acción Nacional, pretenden mediante un despliegue en los medios y con una mercadotecnia apabullante convencer a los mexicanos con engaños. Cuentan entre sus aliados a las televisoras y estaciones de radio, que operan con concesiones otorgadas por el mismo gobierno, y también el apoyo y complicidad de otros medios. El dirigente del Pe erre i ha expresado que se debe debatir con datos y no con mitos. Aquí se han dado algunos datos que desmienten los supuestos beneficios de la reforma propuesta, esa si basada en los mitos del mercado neoliberal.



Notas:
 
Varios pares de manos, desde distintos lugares de México, expresamos nuestro anhelo democrático. Qué cambio queremos y porqué.

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